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Arxiu del mes: setembre, 2011

Adéu als serveis públics

Les retallades “patriòtiques” del Govern Mas han vingut per quedar-se. La pèrdua de qualitat en els serveis públics iniciada aquest 2011 no es recuperarà mai més. El Govern ens adverteixen que els sacrificis no s’han acabat. Ens ha tocat viure un moment de transició cap a un nou model públic i social més desigual. Arribem a aquesta transició 20 o 30 anys tard respecte el que passà als Estats Units d’Amèrica i el Regne Unit. El continent europeu s’havia pogut mantenir al marge d’aquest moviment ideològic (tachterisme i reaganisme) que liquidà els serveis públics en els dos països abans esmentats. Però ara ens ha arribat l’hora. A tot Europa s’anuncien dràstiques restriccions en la despesa social.

El que ha passat amb la reforma constitucional a Espanya va en aquesta línia. Però a Catalunya, que sempre anem una mica endavant, ja estem a tocar del somni neoliberal convergent: desprestigiar fins al màxim la sanitat i l’educació pública, reduir-li fins on sigui possible el pressupost i així convidar a les classes mitjanes a que subscriguin assegurances mèdiques privades i apuntin als seus fills a les millors escoles privades. I la resta de la població, o sigui, les classes baixes, seran abocades a utilitzar uns serveis públics massificats (com ja passa) i amb una qualitat pèssima, o directament, privant-los d’aquests serveis (a l’estil nord-americà).

El professor Josep Fontana escrivia fa uns dies a Público sobre les retallades a l’educació pública i possant com a exemple el cas nord-americà.

Enseñanza pública y democracia

JOSEP FONTANA

Historiador

En un artículo sobre la insensatez de unas políticas de austeridad que en lugar de remediar la crisis lo que hacen es perpetuarla, Paul Krugman señalaba que la parte fundamental de los recortes en gasto público recae sobre la educación, aunque “dejar sin trabajo a cientos de miles de maestros no parece el mejor modo de conquistar el futuro”.

Lo más grave es que estos recortes se nos presentan como una medida transitoria, como una consecuencia obligada de la crisis, superada la cual todo volverá a ser como antes, cuando en realidad hay motivos fundados para sospechar que de lo que se trata es de aprovechar la crisis para realizar una “reforma de la educación” en la que sólo se mantenga como gratuita una enseñanza destinada a formar peonaje, mientras la formación superior se reservará a quienes puedan costearse las elevadas tasas que habrán de exigir unas universidades que recibirán cada vez menos recursos públicos.

Esto se ha podido ver con claridad en el caso de Estados Unidos, donde el movimiento de “reforma” comenzó mucho antes de la crisis, con el objetivo declarado de reemplazar la educación pública por la concertada. Como ha declarado Teri Adams: “Nuestro objetivo final es cerrar las escuelas públicas y dejar tan solo escuelas privadas, devolviendo la responsabilidad por el pago a los padres y a organizaciones privadas de beneficencia”.

Estas “organizaciones privadas” son fundaciones “benéficas” como la Bill and Melinda Gates Foundation, que figura en primera línea en la lucha contra la escuela pública y a favor de escuelas gestionadas con criterios empresariales, donde los profesores, sometidos a unas condiciones de contratación precarias, están destinados a la tarea de comunicar unos contenidos previamente fijados, en una enseñanza que aspira tan solo a transmitir conocimientos puntuales, cuya adquisición pueda controlarse con exámenes y pruebas. Muchas de estas escuelas concertadas confían a empresas especializadas las tareas de contratar al profesorado, desarrollar los programas de estudio y mantener la disciplina.

Con programas semejantes actúan la Walton Family Foundation (de los propietarios de los almacenes Wal-Mart, la mayor empresa privada del mundo por el número de sus empleados, que se ha distinguido siempre por su oposición a los sindicatos), la Broad Foundation (ligada a AIG) o la Dick and Betsy DeVos Foundation (de los propietarios de Amway; Betsy DeVos es hermana de Erik Prince, el fundador de la empresa militar Blackwater, responsable de numerosos crímenes en Irak y Afganistán).

Que el propósito de la “reforma de la educación” sea desarrollar un sistema eficaz de adoctrinamiento de valores resulta todavía más visible en la universidad, donde la escasez creciente de los recursos públicos favorece la actuación de fundaciones empeñadas en realizar el programa, que la Universidad de Cervera defendía ya en 1827, de combatir contra “la peligrosa novedad de discurrir”.

En este terreno destaca la actuación de Charles Koch, propietario de una de las mayores fortunas de Estados Unidos, que rechazó la sugerencia de Warren Buffett de que los ricos pagasen más impuestos, porque prefiere emplear su dinero en actividades como las de financiar candidatos de derechas en las elecciones o influir en la enseñanza superior de la economía y en combatir desde la universidad los estudios acerca del cambio climático, para evitar que se implanten unos controles ambientales que perjudicarían a sus industrias, que figuran entre las más contaminantes de Estados Unidos.

Se ha dicho que controla en la práctica la George Mason University, donde el vicepresidente ejecutivo de Koch Industries, Richard Fink, enseña en la facultad de Economía, y se sabe que financia proyectos y becas en otras muchas. En Troy University, por ejemplo, participó en una donación de 3,6 millones de dólares destinada a crear un centro de economía dedicado a combatir la idea de que las crisis económicas se pueden evitar regulando los mercados.

En el caso de la Florida State University consta que la Fundación Charles Koch ofreció millones de dólares para el departamento de Economía, a condición de que los candidatos contratados para enseñar debían ser aprobados por un comité designado por la fundación (que rechazó a un 60% de los sugeridos por la universidad) y de que podría retirar los fondos si no estaba de acuerdo con los resultados alcanzados.
A lo que conduce una evolución semejante de la enseñanza se puede advertir en lo ocurrido en Chile, donde la privatización realizada por Pinochet, que los gobiernos de la Concertación dejaron sin enmienda, ha dado lugar a que lo que empezó como una protesta de los estudiantes, quejosos de una educación que “se sigue reduciendo al entrenamiento de habilidades funcionales para el mundo laboral y debilita la formación de personas que puedan convertirse en ciudadanos y ciudadanas activos y críticos”, ha acabado transformándose en un conflicto social de gran amplitud.

Que las cosas se están planeando entre nosotros con las mismas intenciones lo revelan las palabras de Esperanza Aguirre, que anuncian un futuro en que, con crisis o sin ella, “no toda la enseñanza” va a ser gratuita. Defender hoy la causa de la enseñanza pública contra una reforma disfrazada de austeridad es una condición necesaria para preservar mañana la democracia.

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Adéu a una banda mítica

R.E.M. posa punt i final a la seva carrera.

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Sorpresa amagada dins el diari

Divendres passat llegia un article a La Vanguardia que em va cridar l’atenció per la seva claredat, contundència i ideologia. No m’esperava que el diari de la burgesia conservadora catalana publiqués un article on es declarava que la ciutadania s’havia de rebel·lar contra les injustícies del capitalisme salvatge i que ens advertia que les retallades socials dels nostres governs res tenen a veure amb la crisi econòmica i la falta de fons a les arques públiques. Tot un luxe poder llegir aquest tipus d’articles en aquest diari. Mai ho hagués pensat.

NO ES VERDAD

(publicat per Lluís Duch i Albert Chillón a la secció d’Opinió de La Vanguardia, 16 de setembre de 2011)

Occidente, Europa y España se debaten al borde de un vertiginoso torbellino, el mayor peligro que han encarado desde el final de la Segunda Guerra. Algunas de sus naves amenazan naufragio, y en casi todas cunde la alarma por las pérdidas que crecen a ojos vista. Mientras ciertas élites se libran de él o se lucran a sus expensas, la ciudadanía vive el acre despertar de un ensueño de falsa pujanza, y descubre que el crucero europeo sufre el asedio de una globalización sin riendas, y sobre todo de la venal desregulación promovida por un dogmatismo ultraliberal que se ha enseñoreado del Primer Mundo, a costa de los derechos y garantías conquistados tras 1945. Alentada por el grueso de las instituciones financieras, políticas y mediáticas, la espejismo de prosperidad que ha gestado el tsunami nació con las ya lejanas presidencias de Reagan y Thatcher; se nutrió de la ruina de la utopía socialista que la Caída del Muro de Berlín resume; campó por sus fueros con la constelación neocon fraguada en la era Bush –tan activa hoy y aquí, así en el PP y CiU como en el PSOE incluso–; y fue artículo de fe para la ciudadanía de una supuesta non stop societyque habría hecho coincidir realidad y deseo por vez primera en la historia.

Incluso la palabra ‘crisis’, tan difícil de evitar, forma parte de la general impostura, ya que otorga un sesgo cuasi meteorológico al metódico –y en buena medida deliberado– desahucio de las democracias vigentes. Con el Estado del Bienestar, cercenado por políticas inspiradas en una panideología neocapitalista que descarta toda crítica y alternativa, va socavándose el patrimonio de justicia e igualdad arduamente conquistado por las clases subalternas en el último siglo y medio. Pero sobre todo va arruinándose el imperfecto aunque indispensable complejo sociopolítico llamado ‘democracia’, y con él el legado ilustrado que la modernidad alumbró con dolor y sudor extremos.

Ahora la resaca de la general embriaguez se tiñe de angustia, y revela que el balneario del que creíamos gozar es un purgatorio para demasiadas personas, abrumadas por drásticos recortes en sanidad, educación y recursos que ni siquiera rozan a las más pudientes.  Son, de hecho, las que ya vivían en la pobreza y las clases medias que van despeñándose en ella quienes arrostran la factura, acogotadas por draconianas hipotecas y deudas, por la rampante precariedad y por la indefensión jurídica ante los desmanes de las instituciones financieras y de los mismos gobiernos, empeñados en pregonar –con patriótica prosopopeya– que no cabe más respuesta que tamaña injusticia. Es preciso recordar, no obstante, que el pandemonio en curso fue bendecido ya en 1992 por el doctrinario neocon Francis Fukuyama, quien pregonó que el derrumbe del bloque soviético habría certificado el presunto fin de la historia, entendida como lucha entre clases e ideologías; que la ortodoxia neoliberal se habría impuesto a las utopías emancipatorias; que el capitalismo no sería un sistema más, sino el único factible; y que los EEUU anteriores al 11-S serían poco menos que una utopía encarnada: auténtica hictopía en la Tierra.

La libertad requiere la autonomía responsable de los ciudadanos, pero éstos tienden hoy a integrar una neoservidumbre sofisticada, secuestrados por los mistéricos ‘mercados’ y sus tecnocracias. El siglo XIX extrajo una gran lección de los perversos efectos de la revolución industrial: se reveló perentorio instaurar los cauces de ayuda mutua y afiliación de los que proceden los tradicionales sindicatos y partidos; e impulsar proyectos emancipatorios que, en proverbial expresión de Marx, exigiesen de cada quien según sus capacidades y le proveyesen según sus necesidades. Los idearios de reforma y revolución que entonces cundieron, con el marxismo al frente, tuvieron la virtud de desvelar la inhumana explotación que acarreaba el mercado libre, y de promover una alternativa global que espoleó los principales movimientos sociales modernos. Es cierto que tan auroral ensueño devino pesadilla en la URSS y sus satélites, pero también que desde 1945 –en Europa occidental al menos– permitió interpretar y denunciar la apropiación desigual de la riqueza, y fomentó vías democráticas que mitigaron su azote.

El pensamiento único que nos asuela soslaya esa herencia adrede, obcecado en consumar su hegemonía a cualquier precio. Pero la ciudadanía debe avivar el seso y recordar su imperecedero mensaje de justicia y liberación, y así combatir los desmanes de un hipercapitalismo que tiende a convertir a los Gobiernos en marionetas y a los ciudadanos en súbditos inmolados en el altar del beneficio sacrosanto con el que especulan quienes perpetran sus arterías entre bastidores. Ha llegado la hora de disentir y decir no.  No es verdad que éstas sean las únicas medidas posibles para afrontar la ‘crisis’; ni que sus costes se estén repartiendo; ni que haya que suprimir aulas y ambulancias, quirófanos y urgencias. Tampoco lo es que los grandes salarios, beneficios y fortunas sean intocables amén de invisibles, por más que gobernantes y expertos lo repitan hasta el hartazgo. Hay mucho dinero blanco y negro en circulación, detentado por tinglados y gentes impunes. Y urgen políticas de redistribución y compensación, leyes y acciones que les pongan coto.

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Quatre anys d’Elliot.cat

El 20 de setembre de 2007 s’estrenava Elliot.cat. Sembla mentida però des d’aquella data ja han passat quatre anys i un dia, i malgrat la llarga pausa estiuenca, aquest blog continua ben viu i a punt per iniciar la nova temporada 2011-20012. Vull aprofitar aquesta anotació d’agraïment als lectors per la seva fidelitat durant els darrers quatre anys per escriure quelcom que vull compartir amb els amics i lectors: un cop he acabat el màster en Història del Món que des del 2009 cursava a la UPF de Barcelona, he decidit donar-me un temps per reflexionar sobre la conveniència o no de continuar la carrera investigadora en història. Ara mateix no tinc massa clar quin futur pot tenir un doctor en història. El món de les humanitats pateix la seva pitjor crisi de la història. Mai com abans havien estat objecte de tan gran desprestigi. Les universitats espanyoles, centrades en aplicar al preu que sigui els nous criteris de governança dictats pels nous rectors-gerents, giren l’esquena a les ciències socials. I els governs, quan retallen pressupostos en recerca, ens diuen que les humanitats no són tan prioritàries.

Com que ja no podem confiar en uns poders públics que ens han donat l’esquena, haurem de cercar solucions alternatives. Per això des de fa uns mesos treballem un grup d’amics en un projecte comunicatiu del que esperem tenir novetats ben aviat.

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La construcció de l’Estat francès i els límits de l’absolutisme (segles XVI-XVIII)

tesinaTreball final de Màster en Historia del Món de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona.
Autor: Elliot Fernandez
Director: Joaquim Albareda
Defensada el 5 de setembre de 2011

Resum
El present treball de recerca té l’objectiu d’oferir un estat de la qüestió sobre la construcció de l’Estat francès als segles XVI-XVIII i els límits de l’absolutisme reial, a partir de la lectura de la bibliografia més destacada sobre aquesta temàtica. Al llarg dels tres capítols d’aquest treball s’analitza l’evolució política de la monarquia al llarg de tres intensos segles, marcats per la guerra i la competició territorial entre Estats i la imposició, cada vegada més pesada, de fortes càrregues fiscals a la població. El propòsit d’aquest treball és demostrar que durant tot el període la monarquia francesa estigué fortament limitada per molts i variats poders: els senyors laics que controlaven importants territoris a províncies, les corporacions professionals de les ciutats, els magistrats dels Parlaments, els Estats provincials dels pays d’états, l’Església, etc. En definitiva, una constel·lació de jurisdiccions que es superposaven i que van lluitar, més o menys amb efectivitat, per defensar els seus privilegis i llibertats davant els intents d’usurpació per part de la monarquia.

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